“3. y a su debido tiempo manifestó su palabra por medio de la predicación que me fue encomendada por mandato de Dios nuestro Salvador,”

Tito 1:3

La palabra manifestarse, empleada aquí, en este versículo que leemos hoy, tiene la connotación o sinónimo de mostrarse, pues dice claramente: “a su debido tiempo manifestó su palabra”, dando a entender que el plan de Dios, profetizado en el Antiguo Testamento, se cumplió a cabalidad con la llegada de su hijo Jesucristo a vivir entre nosotros, con el propósito de ser nuestro Salvador, al morir en esa cruz y derramar su preciosa sangre en remisión de nuestros pecados. Cuando dice “a su debido tiempo”, lo dice porque en sus manos están estipulados los tiempos, y cuándo Él lo determina entonces se cumplen. Estaba en los planes de Dios manifestar su Palabra, o sea cumplir o mostrarse, y lo hizo, lo cumplió a través de su hijo Jesucristo. Al respecto, el apóstol Juan escribió: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”, luego lo aclara diciendo: “A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer”. La Palabra, el Verbo, es Jesús, es Dios manifestado.

El el versículo además, Pablo explica que esta manifestación fue “por medio de la predicación que me fue encomendada”, o sea que todo está implícito en el poder de la predicación, que es su Palabra, por lo mismo el evangelio es también llamado el “evangelio de Jesucristo”, y fue Jesús mismo quien llamó y trató personalmente con Pablo para encomendarle la predicación del mensaje de Salvación. El versículo termina con la frase “mandato de Dios nuestro Salvador”, y sabemos que Pablo conversó con Jesús, a quien reconoció como Dios nuestro Salvador. Jesús es Dios, Él es la Palabra de Dios manifestada.

Pr. Herman Gajardo P.