CALENDARIO DE ADVIENTO (Día 16)
EL SIGNIFICADO TEOLÓGICO DE LA ENCARNACIÓN (4 de 6)
LA OBEDIENCIA DE JESÚS
“6. el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,
7. sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;
8. y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.”
Filipenses 2:6-8
Este pasaje bíblico es un himno a la humildad de Jesucristo. Él, voluntariamente renunció a su Gloria Celestial para volverse como uno de nosotros, viviendo como siervo y caminando en obediencia hasta su sacrificio final. Su nacimiento entre nosotros fue el primer paso en esta jornada de humillación por amor a nosotros. No le importó nacer en un establo, no le importó tener que huir a Egipto, no le importó ser llamado el hijo de un carpintero, solo le interesaba cumplir su propósito de salvarnos.
Su obediencia es un tremendo ejemplo a seguir por cada uno de nosotros. El someterse con humildad a la voluntad del Padre, el sufrir el menoscabo de quienes deberían haberlo estado esperando pero que no lo aceptaron, el ser rechazado aún por sus propios hermanos pues no creían en Él, son situaciones que supo enfrentar con gracia y altura de miras, pues Él en su deidad no estaba sujeto a nada ni a nadie, pero al hacerse como uno de nosotros tuvo que aprender a sujetarse y a obedecer, y lo hizo.
Uno de las situaciones más significativas que Jesús tuvo que enfrentar fue la de confrontarse consigo mismo en el huerto Getsemaní, y aunque le insistió una y otra vez al Padre que pasara de sí esa copa, para que no tuviese que sufrir tanto, pero su oración final lo dice todo: “Padre, hágase tu voluntad y no la mía”.
Pr. Herman Gajardo P.


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