“1. Perece el justo, y no hay quien piense en ello; y los piadosos mueren, y no hay quien entienda que de delante de la aflicción es quitado el justo.
2. Entrará en la paz; descansarán en sus lechos todos los que andan delante de Dios.”
Isaías 57:1-2
En estos días, falleció el papá de mi yerno Thiago, un hombre que cuando conoció al Señor, le dedicó su vida entera, cuando le conocí trabajaba intensamente en la distribución de literatura cristiana, recorriendo grandes distancias allá en Brasil, él deja un legado de perseverar en el Señor, a pesar de todas las circunstancias adversas que podamos experimentar. Para quienes hemos conocido al Señor, entendemos que la muerte física no es el fin, solo es el término de nuestra vida terrenal, pero es el inicio de nuestra vida eterna con Dios. Hay quienes, mueren de improviso, y producen en nosotros, los cercanos, un gran dolor, y angustia por lo sucedido, y solo nos consuela el saber que él ya está en los brazos del Padre. Pero hay muchos que mueren sin haber conocido a Dios, sin haber creído en Cristo y en su muerte intercesora, los cuales no van a los brazos del Señor, aunque sus dolientes digan que “ya está en el cielo”, lo cual no es así, pues solo los muertos en Cristo tienen la esperanza de la vida eterna.
Personalmente, como pastor he tenido el privilegio de despedir a muchos que hoy están en la Presencia del Señor, pero también he estado en funerales tristes y dolorosos, de muchos que no conocieron al Señor, o le rechazaron cuando tuvieron la oportunidad de hacerlo, por lo cual, se debe meditar en este asunto, pues es nuestra eternidad la que está en juego, y debemos confiar nuestra vida en manos de Dios, para que su salvación se active en nosotros y tengamos la certeza que nos vamos con el Señor, pues no sirven de nada nuestras buenas acciones para asegurar nuestra eternidad con Dios, su Palabra nos enseña que lo único que sirve es creer en Jesucristo, y en su sacrificio en la cruz del calvario, que nos salva de la muerte eterna, y nos da su vida, la que es eterna. Ponte hoy a cuentas con el Señor y serás salvo, mañana puede ser tarde.
Pr. Herman Gajardo P.



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