
“5. Jehová, hasta los cielos llega tu misericordia, Y tu fidelidad alcanza hasta las nubes.
6. Tu justicia es como los montes de Dios, Tus juicios, abismo grande. Oh Jehová, al hombre y al animal conservas.
7. ¡Cuán preciosa, oh Dios, es tu misericordia! Por eso los hijos de los hombres se amparan bajo la sombra de tus alas.”
Salmo 36:5-7
La Misericordia del Señor es tan grande que no se puede medir. Lo podemos experimentar en medio de lo que estamos viviendo. Lo vemos en cada respuesta sobrenatural a alguna necesidad o petición que pusimos delante del Señor y Él respondió a nuestro clamor. Y la respuesta favorable no llegó porque nos pusimos de acuerdo para orar, no fue por la cantidad de personas orando, no fue por lo que nosotros pudimos hacer, no, la respuesta llegó porque Dios es Misericordioso. Él sabe desde antes que oremos cuál es nuestra necesidad, Dios nunca pierde el control de lo que sucede, Dios no desconoce lo que estamos lamentando, Dios en su gran misericordia se mueve a nuestro favor, no por la presión ejercida con nuestras oraciones, sino porque Él nos ama, nos ama con amor inexplicable.
Por eso nos acercamos a Dios, por eso queremos cada día depender de Él, por eso queremos vivir “a la sombra de sus alas”.
Bendito Dios de Misericordia.
Pr. Herman Gajardo P.
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