CALENDARIO DE ADVIENTO

PROMESAS DE LA VENIDA DEL MESÍAS EN EL A.T. (2 de 5)

LA MAJESTAD DE JESÚS

“6. Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.”

Isaías 9:6

Este versículo que leemos hoy describe con claridad la inmensa majestuosidad y carácter del Mesías. Cada uno de los títulos descritos revelan un aspecto de su misión: Él vendría para guiar, reinar con poder, cuidar como un padre, y por encima de todo, traer la paz verdadera entre Dios y la humanidad. Estas descripciones son un maravilloso mensaje sobre la identidad de Jesús, especialmente en este tiempo de navidad.

Lo primero que el versículo especifica es que “un niño nos es nacido”, o sea entre nosotros, entre los seres humanos, un  niño muy especial nacería, y agrega “hijo nos es dado”, o sea Dios, nuestro Creador nos daría un hijo, su propio hijo, alguien que se llamaría a sí mismo el “hijo de hombre”, pero que su padre no sería humano. Hoy sabemos que la concepción de Jesús fue obra del Espíritu Santo en María, y que José, su esposo, fue un padre adoptivo.

El nombre dado por el ángel a María para el niño fue Jesús, que significa Salvador, pero en el versículo que leemos hoy, dice textualmente: “…se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz”. Tremendo, Maravilloso, nadie, ningún hombre jamás, ha ostentado de tal grandeza de nombres, o características. Solo Jesús merecía tales gloriosos nombres. Su verdadera naturaleza era celestial, pero “se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres” (Filipenses 2:7).

Pr. Herman Gajardo P.