“7. La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo.

8. Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; El precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos.

9. El temor de Jehová es limpio, que permanece para siempre; Los juicios de Jehová son verdad, todos justos.

10. Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; Y dulces más que miel, y que la que destila del panal.”

Salmo 19:7-10

Que agradable es leer este salmo, el cual habla de la importancia que tiene la ley del Señor para cada uno de nosotros, no importando cuanto sepamos de la Biblia o cuánto la hemos leído. Cuando el salmista escribió estos planteamientos, la Palabra estaba escrita en rollos, no estaba separada en capítulos o versículos, la persona que la leía debía dedicarle tiempo a ella, y obviamente había una devoción al hacerlo, y los resultados de su lectura eran tremendos y enriquecedores, la mayoría aprendía de memoria grandes párrafos, los cuales los repetían a su familia o amigos cercanos, considerando que muchos no sabían leer ni escribir.

Toda lectura de la Palabra es dulce y agradable, es reconfortante y sabia para nosotros, no pasa de moda, permanece para siempre, se mantiene viva, sus escritos, leyes, mandamientos y ordenanzas siguen más vigentes que nunca, en estos tiempos difíciles y complicados que estamos viviendo, la lectura de la Biblia es y será lo mejor que podamos leer y será de gran provecho para nuestra vida, para nuestra familia, para nuestro entorno, para nuestra patria, para nuestro presente y para nuestro futuro. En ella encontramos respuesta a nuestras inquietudes, nos enseña los pasos que debemos dar, nos guía en las decisiones que debemos tomar, y nos trae paz y gozo. Léala diariamente.

Pr. Herman Gajardo P.