“1. Estas cosas habló Jesús, y levantando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti;

2. como le has dado potestad sobre toda carne, para que dé vida eterna a todos los que le diste.

3. Y ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.

4. Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese.

5. Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese.

Juan 17:1-5

Estos versículos nos relatan la tremenda y poderosa oración de Jesús, previo a su muerte en expiación por nuestros pecados y así darnos vida eterna, Él comienza su oración al Padre diciéndole que “la hora ha llegado”, refiriéndose a que su propósito al venir a estar entre nosotros, estaba llegando, o estaba a punto de cumplirse, su glorificación a través de su muerte y resurrección, cambiaría todos los humanos conceptos conocidos en relación a nuestra existencia, y nuestro conocimiento de la vida y de la muerte, Jesús sería glorificado por el Padre, al vencer a la muerte y levantarse en gloria y majestad, dándonos la salvación y vida eterna.

Jesús, en su oración, le dice al Padre que ésta es la vida eterna: “que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado”, pues conocerle a Él, nos hace partícipe de todas sus promesas de bendición, incluyendo la vida eterna, por cuánto Él es eterno nos ha dado a nosotros, a través de su sacrificio en la cruz del calvario, la vida eterna al vencer y eliminar a la muerte y resucitar de entre los muertos. La oración de Jesús continúa, con la siguiente declaración: “Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese”, revelando así su deidad y su eternidad. Maravilloso Dios y Padre Eterno.

Pr. Herman Gajardo P.