“5. Porque aunque estoy ausente en cuerpo, no obstante en espíritu estoy con vosotros, gozándome y mirando vuestro buen orden y la firmeza de vuestra fe en Cristo.”

Colosenses 2:5

El apóstol Pablo, cuando escribe esta carta a la Iglesia en Colosas, estaba preso en Roma, pero ningún lugar era un impedimento para Pablo para hablar de las maravillas de Dios, y animar a la hermandad, pues, para llegar hasta Roma, el apóstol sufrió muchas adversidades, pero en cada una de ellas Dios se glorificó mostrando su gracia y su poder, de manera que para Pablo las adversidades eran solo oportunidades de ver la mano de Dios manifestándose a su favor. En el versículo que leemos hoy, nos dice: “Porque aunque estoy ausente en cuerpo, no obstante en espíritu estoy con vosotros”, dando a entender que su preocupación no era su condición, sino los hermanos que necesitaban ser enseñados y animados, y su oración, en ese lugar donde escribió esta carta, era en favor de la Iglesia naciente, para que fuera fortalecida por el Señor, y creciera, a pesar de los problemas existentes.

Luego, el versículo continúa diciéndonos lo siguiente: “gozándome y mirando vuestro buen orden y la firmeza de vuestra fe en Cristo”, o sea, Pablo se alegraba por el orden en ellos, dando a entender que la obediencia al evangelio produce un orden en nuestros ministerios, en nuestro servicio al Señor, sin anteponer deseos personales o influenciados por el medio en donde nos encontremos, además, el apóstol le da una especial importancia a la “firmeza de nuestra fe en Cristo”, pues eso es lo que nos hace estar fundamentados bien en el Señor y en sus preceptos, de manera que entendamos que nuestra fe debe mantenerse inquebrantable, no importando la situación que nos toque experimentar. Dios con nosotros nos hace más que victoriosos.

Pr. Herman Gajardo P.