“9. Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos?

10. Y aquéllos, ciertamente por pocos días nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero éste para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad.”

Hebreos 12:9-10

En relación a mantener disciplinas para nuestro actuar o quehacer diario, ya sea estudiantil, deportivo, laboral o familiar, la Biblia nos enseña que nuestros padres se encargaron de disciplinarnos, y a pesar de que muchas veces nos era difícil soportar ciertas disciplinas, igual las aceptamos por respeto y obediencia a nuestros padres, frente a lo cual en el versículo 9, del párrafo bíblico que leemos hoy, nos dice que, entonces: “¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos?”, Dios diseñó y planificó nuestra existencia, entonces Él es quien mejor sabe lo que nos conviene y lo que no, por eso en las sagradas escrituras encontramos un sinnúmero de consejos divinos para establecer normas en nuestra vida, y andemos conforme a su propósito, con la certeza y seguridad que si obedecemos, en todo nos irá bien, alcanzaremos todas sus promesas, y tendremos vida eterna.

El apóstol Pablo en su segunda carta a Timoteo, le habla acerca de la disciplina que él asumió y que cumplió hasta el final, por lo cual escribió: “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe”(2 Timoteo 5:7); que el Señor nos ayude a permanecer fieles a su llamado, a no tranzar sus principios y preceptos, y aceptar lo que tengamos que padecer por causa de su Nombre, sabiendo que toda disciplina siempre será provechosa.


Pr. Herman Gajardo P.