“4. Y llegados a Jerusalén, fueron recibidos por la iglesia y los apóstoles y los ancianos, y refirieron todas las cosas que Dios había hecho con ellos.

5. Pero algunos de la secta de los fariseos, que habían creído, se levantaron diciendo: Es necesario circuncidarlos, y mandarles que guarden la ley de Moisés.”

Hechos 15:4-5

Pablo, con Bernabé y otros hermanos que les acompañaban, llegaron a Jerusalén para reunirse con los apóstoles, con los ancianos, y con la iglesia en ese lugar, y allí les recibieron y les escucharon asombrados por todo lo que Dios estaba haciendo, a través de ellos, entre los gentiles, “Pero algunos de la secta de los fariseos, que habían creído, se levantaron diciendo: Es necesario circuncidarlos, y mandarles que guarden la ley de Moisés”, o sea, la razón principal por la cual habían venido a Jerusalén, vuelve a tomar relevancia, de manera que había que discutirlo y llegar a un acuerdo.

Según leemos, podemos darnos cuenta que todos los judíos tenían muy arraigados en ellos el cumplir los ritos y ordenanzas de la ley de Moises, y aunque algunos creyeron en Jesús y le reconocieron como el Cristo, consideraban que los nuevos convertidos, aunque fueran gentiles (no judíos), igual deberían cumplir con las ordenanzas mosaicas, e influían en que era necesario circuncidarlos. Hoy, debemos evitar el influir en nuestro entorno lo que, a nuestro parecer, nos parece bien practicar, pues el fin de todo es Jesucristo, y en Él está toda la revelación, Él es nuestro día de reposo, Él circuncidó nuestros corazones cuando nos limpió de todo pecado con su muerte en la cruz. Él es nuestra Salvación.

Pr. Herman Gajardo P.