“6. el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador,
7. para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna.”
Tito 3:6-7
El versículo 6 nos habla del maravilloso Espíritu Santo, que Dios “derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador”, y que, de acuerdo a la promesa de Jesús, por ese medio, Él estaría con nosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Pero esto, que es maravilloso, tiene una tremenda connotación para toda la humanidad, que es necesario que lo tengamos siempre presente, pues, gracias al sacrificio de Jesucristo en la cruz del calvario, Dios mostró su gran amor por nosotros, pues dió a su hijo, lo entregó para ser sacrificado en nuestro lugar, lo que vivió Abraham con su hijo Isaac, en la cruz se cumplió a cabalidad, pues Dios no permitió que Abraham sacrificase a su hijo Isaac, y Dios proveyó un sustituto para el sacrificio. Jesucristo es el sustituto perfecto, el cordero de Dios que quita el pecado del mundo, nuestro Redentor.
Este gran sacrificio de Jesús, va mucho más allá de lo superficial que se conoce, y que para muchos solo produce pena y lástima por el sufrimiento que Jesús tuvo que experimentar, pero lo hizo por nosotros, para librarnos de la muerte eterna y salvarnos, y darnos vida eterna. En el versículo 7, claramente nos enseña eso, al decirnos: “para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna”, Amén..!! Maravillosa Gracia..!! que nos justificó, nos declaró justos, a pesar de toda nuestra maldad, su Gracia sobrepasa todo planteamiento humano, algo que sólo Dios, en su Soberanía quiso hacer, nos amó, nos perdonó, nos justificó, y a todo el que en Él cree, nos declara hijos de Dios, y acceso a la vida eterna.
Pr. Herman Gajardo P.


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