“17. Y él, cargando su cruz, salió al lugar llamado de la Calavera, y en hebreo, Gólgota; 18. y allí le crucificaron, y con él a otros dos, uno a cada lado, y Jesús en medio. 19. Escribió también Pilato un título, que puso sobre la cruz, el cual decía: JESÚS NAZARENO, REY DE LOS JUDÍOS. 20. Y muchos de los judíos leyeron este título; porque el lugar donde Jesús fue crucificado estaba cerca de la ciudad, y el título estaba escrito en hebreo, en griego y en latín. 21. Dijeron a Pilato los principales sacerdotes de los judíos: No escribas: Rey de los judíos; sino, que él dijo: Soy Rey de los judíos. 22. Respondió Pilato: Lo que he escrito, he escrito.”
Juan 19:17-22
Y Jesús, cargando su propia cruz, le hicieron ir hacia el lugar de la Calavera, que es el Gólgota en Hebreo, y allí le crucificaron, y con Él, a otros dos, uno a cada lado. El ambiente era frío, silencioso, doloroso, angustiante, pero Él no se quejó, soportó con fortaleza y dominio propio, cumpliendo así todo lo que de Él hablaban las escrituras, y demostrando con sus hechos, todo lo que Él mismo había dicho que le sucedería.
Lo último que las escrituras narran de Pilato, es el hecho que mandó a escribir un título que hizo colocar sobre la cruz, el cual decía: “Jesús Nazareno, Rey de los Judíos”, y lo escribió en Hebreo, en Griego, y en Latín, los tres idiomas representativos de esa época, en esa región, en Hebreo pues era el idioma de los judíos, en Griego que era el idioma cultural más importante en esa época, y en Latín que era el idioma que hablaban los Romanos, y que era el idioma nativo de Pilato.
Los judíos se indignaron con ese letrero, y le piden a Pilato que lo saque, porque ellos no le reconocían como rey, pero Pilato se niega y les responde: “Lo que he escrito, he escrito”… para Pilato, Jesús era el Rey de los Judíos, aunque ellos lo rechazaran. Creo que es lo mismo que ocurrió con el profeta Samuel, cuando el pueblo de Israel quiso tener un rey, como las demás naciones del mundo, y rechazaron el gobierno directo de Dios. Jesús es mi rey Soberano…
Pr. Herman Gajardo P.


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