“21. No os he escrito como si ignoraseis la verdad, sino porque la conocéis, y porque ninguna mentira procede de la verdad. 22. ¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Éste es anticristo, el que niega al Padre y al Hijo. 23. Todo aquel que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre. El que confiesa al Hijo, tiene también al Padre.”
1 Juan 2:21-23
En estos versículos que leemos hoy, el apóstol Juan entra de lleno a hablar a sus lectores con la profundidad que le caracteriza, incluso enfatiza en que le está hablando a quienes conocen la verdad, o sea a los que han creído en el evangelio, a los que han reconocido su condición de pecador y se han arrepentido, a los que han sido perdonados sus pecados, a los que han recibido la salvación, a los que han venido a su luz admirable, a los que ahora conocen la Verdad.
En el versículo 22, se nos enseña directamente que los mentirosos son aquellos que niegan que “Jesús es el Cristo”, y agrega que estos son los anticristos, los que ridiculizan las enseñanzas y mandamientos bíblicos, aquellos que anteponen sus gustos personales y su libertinaje para hacer lo que bien les pareciere, los que promueven promiscuidad e inmoralidades, los que no se sujetan a autoridades, los que prefieren vivir sin leyes y sin limitaciones, que niegan a Dios y a su hijo Jesucristo.
El versículo 23 es explícito al decir: “Todo aquel que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre”, y esto es porque aún no han conocido el evangelio, y están en oscuridad espiritual, y sus pecados los tienen cegados, y aún no han visto la luz de la Palabra, aún no se dan cuenta que su estilo de vida los está llevando a la muerte eterna… pero hoy estamos aquí los “hijos de luz”, para compartirte acerca del inmenso amor de Dios para con todos, y decirte que hoy es día de salvación, despierta a esta gloriosa realidad de vivir en Cristo, el autor de la vida, y acepta su sacrificio en la cruz para salvarte y darte vida, ven a conocer a Jesús y conocerás a Dios. Decídete hoy por Cristo, el Príncipe de Paz. Ven, te esperamos.
Pr. Herman Gajardo P.


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