“5. Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre,

6. el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo.”

1 Timoteo 2:5-6

Estoy seguro que Pablo había conversado acerca de este tema con Timoteo en más de alguna ocasión, pero era necesario que ahora que le estaba escribiendo era la oportunidad precisa para dejárselo por escrito, y que Timoteo y todos los hermanos de esa congregación, y más aún, todos nosotros hoy, sepamos y tengamos presente que Jesús es el centro de todo, que fuera de Él nada es válido. Él es la verdad, Él es todo lo que necesitamos saber.

El objetivo del apóstol Pablo, en este caso, era establecer quien era Jesús según las escrituras, por lo cual el versículo 5, que leímos, dice y más bien establece que “hay un solo Dios”, aunque el mundo tenga muchos dioses, estos en realidad no existen, porque hay un solo Dios..!!, la Biblia lo enseña así, y la Palabra no miente ni engaña. El mundo en su búsqueda personal se inventa sus propios dioses y hasta establece patrones de vivencias, pero todos son vanos, infructuosos, y varían de acuerdo a las circunstancias o se adecúan a los tiempos, se moderniza, y eso lo consideran como algo bueno y digno de imitar. Pero la Biblia nos enseña que Dios no cambia, que “Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos”, y que sus instrucciones de vida, se mantienen para siempre, Jesús estableció esto dejando el siguiente principio: “el cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mateo 24:35).

Cuando dice que “hay un solo mediador entre Dios y los hombres” era para que a nadie se le ocurriese inventar otra cosa, y nombra a este mediador: “Jesucristo hombre”, y explica claramente el porqué, porque “Él se dió a sí mismo en rescate por todos”. Nunca, a través de la historia de la humanidad, nadie se había puesto a favor del hombre, para que Dios no cumpliese lo que había establecido: “el alma que pecare esa morirá”. Por esa razón leemos también: “por cuánto todos pecaron, están destituidos de la gloria de Dios”. O sea no había futuro para el hombre pecador. No había perdón para el que transgrediese la ley divina. Y nadie podía cumplirla. Hasta que aparece Jesús en escena, y todo cambia a nuestro favor, y Él pagó con su muerte en la cruz del calvario, para darnos Salvación.

Jesús nos redimió de la muerte eterna. Nadie como Jesús para ser nuestro mediador. Él es el único redentor. Nadie como Él. Solo Él murió para salvarnos. Bendito sea su Nombre. En Jesús se cumple todo lo que de Él hablaban las escrituras.

Pr. Herman Gajardo P.