“19. que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.

20. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.”

2 Coríntios 5:19-20

Qué tremenda y maravillosa revelación nos hace el apóstol Pablo al escribir estos versículos que leemos hoy, pues hablan del propósito de Dios para con nosotros, en que, aún habiendo pecado, y además haber permanecido en nuestra mala manera de vivir, Dios nos amó, y nos envió a su hijo para reconciliarnos con Él, o sea, fue Dios mismo que tomó la iniciativa, Él nos amó primero y se dió a conocer al mundo, lo espiritual se une a lo natural, la luz resplandeciendo en medio de nuestra oscuridad, para que le veamos, para que le conozcamos, para que volvamos a sus brazos de amor. El versículo 19, nos enseña: “Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados”, bendito y glorioso amor de Dios..!!.

Luego, nos dice que: “y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación”, o sea, su labor, su ministerio, su vida, Jesús la transfiere a nosotros, para que sigamos llevando su mensaje de salvación a toda persona que aún no le conoce. El versículo 20, es muy claro al respecto: “Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios”, de la misma manera que un embajador representa a su país, nosotros hoy representamos al reino de los cielos… “cree en el Señor Jesucristo y serás salvo” (Hechos 16:31). Es tiempo de Navidad, del nacimiento de Jesús el Salvador del mundo, tómale el peso a quien es realmente Jesús, no te dejes engañar por las tendencias del mundo en estas fechas.

Pr. Herman Gajardo P.