“28. Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

29. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.”

Romanos 8:28-29

Qué interesante lo que el apóstol Pablo nos escribe en esta carta, pues, inspirado por el Espíritu Santo, nos enseña acerca de nuestra identidad cuando estamos en Cristo, cuando estamos cumpliendo su propósito en nosotros, cuando entendemos que nuestra naturaleza, carnal y pecaminosa, ya no tiene el poder de doblegarnos, por lo cual, podemos establecer parámetros de conducta de acuerdo a lo que Dios nos enseña en su Palabra, y entonces caminamos en valentía y confiando en el poder de su fuerza (Efesios 6:10). En el versículo 28, que leemos hoy, nos dice: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien”, podemos decir ir que amamos a Dios, que creemos en Él, que vamos a la Iglesia, que no somos malos, pero al evaluar los resultados vemos que no todo nos ayuda para bien, entonces nos frustramos, y hasta nos enojamos, pero el versículo termina aclarándonos: “esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”, y ahí está la respuesta.

Luego, en el versículo 29, leemos: “…hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos”, o sea, necesariamente tenemos que ser como Cristo, conforme a su ejemplo de vida, conforme a su esencia, pues Jesús debe ser el primogénito, el primero engendrado, entre muchos hermanos, Jesús es nuestro referente, Él es nuestro hermano mayor, Él es lo que Dios quiere que nosotros seamos.

Pr. Herman Gajardo P.