“22. sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles,
23. a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos,
24. a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel.”
Hebreos 12:22-24
El escritor de estos versículos, inspirado por el Espíritu Santo, recuerda que sus antepasados mientras estaban en el desierto tenían miedo de acercarse a Dios y al monte que Él había escogido para manifestarse; aún el propio Moisés estaba aterrado de la sobrenaturalidad y tremendo poderío demostrado por Dios, por lo cual acercarse a Dios era algo para pensarlo dos veces, pues Dios exigía una condición personal que nadie cumplía, y eso era fatal, pero ahora es totalmente diferente pues Jesús vino a cumplir, por cada uno de nosotros, lo que nadie era capaz de hacer, por lo tanto la invitación a acercarse a su monte Santo, a Sión, a “la ciudad del Dios vivo, a la Jerusalén celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectod” Tremendo..!! Maravilloso..!!, que interesante forma que define el Señor el llamado a vivir y experimentar el Evangelio.
Luego la Palabra escrita nos aclara y enfoca el objetivo de todo este escrito y nos enseña que ahora nos hemos acercado “a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel” aclarándonos el tremendo valor de su sacrificio en la cruz del calvario donde derramó su preciosa sangre, en remisión de nuestros pecados, y darnos acceso a la Presencia del Padre.
Pr. Herman Gajardo P.


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