“13. Entonces alzó Abraham sus ojos y miró, y he aquí a sus espaldas un carnero trabado en un zarzal por sus cuernos; y fue Abraham y tomó el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo.

14. Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá. Por tanto se dice hoy: En el monte de Jehová será provisto.

15. Y llamó el ángel de Jehová a Abraham por segunda vez desde el cielo,

16. y dijo: Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único hijo;

17. de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos.

18. En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz.”

Génesis 22:13-18

Dios le pide a Abraham que le ofrezca a su hijo en holocausto, Abraham obedece y cuando estaba a punto de sacrificar a su hijo, Dios lo detiene y Abraham mira tras de sí y encuentra a un carnero trabado en un zarzal, él lo saca y lo ofrece en holocausto en vez de a su hijo, y le pone por nombre a ese lugar “Jehová Jireh”, que significa Jehová Proveerá, por eso se dice que “en el monte de Jehová será provisto”, y esto en alusión profética del sacrificio de Cristo en ese mismo lugar.

Antes del sacrificio, cuando Abraham y su hijo Isaac subían al monte, Isaac le pregunta a su padre dónde está el cordero para el holocausto, y Abraham le responde que “Jehová se proveerá de cordero para el holocausto”, lo cual se cumplió cabalmente en el sacrificio de Abraham y también se cumplió con el sacrificio de Jesús en la cruz del calvario, el mismo Jesús que Juan el Bautista lo llamó “el cordero de Dios que quita el pecado del mundo”.

Abraham fue bendecido por Dios con una descendencia tan numerosa, que no podría contar, y además en su simiente serían benditas todas las naciones de la tierra, todo esto por su obediencia. Con esto entendemos que por Abraham nosotros hoy somos herederos de esa misma bendita promesa de bendición, la cual se cumplió en su simiente, en su descendencia, en Jesucristo, y su sacrificio en favor de toda la humanidad. Maravilloso Dios que cumple sus promesas. Bendito Dios que nos proveyó un sustituto para nuestra muerte. Maravilloso Dios de Amor.

Pr. Herman Gajardo P.