“13. Desde los cielos miró Jehová; Vio a todos los hijos de los hombres;”
Salmo 33:13
La foto que acompaña a este escrito, corresponde a la Nebulosa de la Hélice, pero que popularmente se conoce como el ojo de Dios, por su parecido a un ojo humano. Pero no es el ojo de Dios, pues esta nebulosa solo es una creación de Dios, en el inmenso espacio sideral, es solo una pequeñísima parte del universo, como muchas otras nebulosas. Un salmo dice: “Él cuenta el número de las estrellas; A todas ellas llama por sus nombres” (Salmo 147:4), pues Dios es mucho más grande que toda su creación. Y desde donde está su habitación, David nos enseña, en el versículo que leemos hoy: “Desde los cielos miró Jehová”, pues nada escapa a su mirada, “¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú; Y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás. Si tomare las alas del alba Y habitare en el extremo del mar, Aun allí me guiará tu mano, Y me asirá tu diestra” (Salmo 139:7-10).
Luego el versículo agrega: “Vio a todos los hijos de los hombres”, Él está pendiente de cada uno de nosotros, Él está preocupado por nosotros, Él quiere lo mejor para nosotros, como un padre amoroso se preocupa de sus hijos. Pero hay muchos de nosotros, que no aprecian su gran amor, no les importa si se preocupan o no de ellos, se encuentran desanimados, angustiados, se sienten desvalidos, prefieren buscar alternativas para saciar su hambre espiritual, y buscan otros consejos, y se hacen dioses para su mismos, y se alejan del amor del Padre, y viven errantes, y están cansados, y cargados, y no encuentran descanso… pero un día, vino Dios hecho hombre, y anduvo entre nosotros, y Jesús nos dijo: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”. Dios nos vió desde los cielos, y tuvo misericordia de nosotros, y nos dió un Salvador.
Pr. Herman Gajardo P.


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