“ 12. Y el ángel de Jehová se le apareció, y le dijo: Jehová está contigo, varón esforzado y valiente.

13. Y Gedeón le respondió: Ah, señor mío, si Jehová está con nosotros, ¿por qué nos ha sobrevenido todo esto? ¿Y dónde están todas sus maravillas, que nuestros padres nos han contado, diciendo: No nos sacó Jehová de Egipto? Y ahora Jehová nos ha desamparado, y nos ha entregado en mano de los madianitas.

14. Y mirándole Jehová, le dijo: Ve con esta tu fuerza, y salvarás a Israel de la mano de los madianitas. ¿No te envío yo?”

Jueces 6:12-14


Cuando Dios envía a su ángel para que hable con Gedeón, no improvisa lo que tiene que decirle, el ángel era Dios mismo, y Él sabía de antemano toda la situación que estaba viviendo y experimentando su pueblo, ese pueblo que Él había sacado con prodigios y milagros de mano del faraón de Egipto, pero que ahora estaban viviendo asustados y escondidos de sus enemigos. Dios nunca se olvidó de su pueblo, siempre estuvo pendiente de sus necesidades.


Lo primero que enfatiza el ángel es “Jehová está contigo”, como haciéndole ver a Gedeón que Él nunca estuvo lejos, que a pesar de lo que estaban viviendo, Él estaba ahí con ellos. Pero Gedeón tenía otra perspectiva de lo que estaba sucediéndole al pueblo. Quizás esto sea un claro ejemplo de cómo Dios se acerca a nosotros, en su Palabra está escrito que Él está con nosotros, que debemos confiar, que debemos tener paciencia, pero lo que está sucediendo en nuestro entorno, en nuestra congregación, en nuestro país, nos hace ver otra realidad de las cosas. Es que a veces las circunstancias adversas nos superan y nos olvidamos de las promesas del Señor.


Gedeón, le hace ver al ángel que como puede decir eso al ver la situación que estaban experimentando, y le reclama sus promesas, le hace ver que de maravillas y milagros solo saben por lo que les han contado, nada más. Y quizás eso mismo pensamos hoy al vernos en dificultades. Pero Dios insiste y le dice a Gedeón: “Ve con esta tu fuerza, y salvarás a Israel de la mano de los madianitas. ¿No te envío yo?”... y hoy Dios nos dice lo mismo, pues ni Él ni su Palabra cambian: “Ve, ¿no te envío yo?”... y cómo dijo Pablo en su carta a los Romanos: “si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?”


Pr. Herman Gajardo P.