“1. Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, hacen obras abominables; No hay quien haga el bien.
2. Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres, Para ver si había algún entendido, Que buscara a Dios.
3. Todos se desviaron, a una se han corrompido; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.
4. ¿No tienen discernimiento todos los que hacen iniquidad, Que devoran a mi pueblo como si comiesen pan, Y a Jehová no invocan?
5. Ellos temblaron de espanto; Porque Dios está con la generación de los justos.
6. Del consejo del pobre se han burlado, Pero Jehová es su esperanza.
7. ¡Oh, que de Sion saliera la salvación de Israel !Cuando Jehová hiciere volver a los cautivos de su pueblo, Se gozará Jacob, y se alegrará Israel.”
Salmo 14
La Biblia es enfática con aquellos que no creen en Dios, al ver el versículo 1 leemos: “Dice el necio en su corazón: No hay Dios”, luego agrega “Se han corrompido, hacen obras abominables; No hay quien haga el bien”, con esto claramente entendemos que al no tomar en cuenta a Dios nos corrompemos, y nos hacemos abominables, y esto pues el fruto de la carne es necedad y hace aflorar lo peor del pecado en nosotros.
En el versículo 4 nos enseña que no hay discernimiento al hacer iniquidad, en otras palabras perdemos nuestra capacidad de razonamiento y cometemos acciones que van en contra de lo establecido, y no sentimos remordimiento al respecto, y nos degradamos como personas, como sociedad, y el libertinaje, el anarquismo se apodera de nuestras decisiones, y nos rebelamos a todo, a nuestras autoridades, a las leyes, a los que no piensan como nosotros, y la decadencia se apodera de nosotros.
A pesar de toda esta incongruencia, Dios sigue siendo Dios, y nos observa, y se compadece de nosotros, pues su amor continúa vigente, y sabe qué hay justos que en Él confían, y no han dejado de lado sus preceptos ni sus mandamientos, pues sabemos que Jehová es nuestra esperanza, nuestra única esperanza en estos tiempos convulsionados por causa de aquellos que no creen en Él, y se oponen a todo lo que de Él viene, y desperdician una salvación tan grande, que solo trae paz y gozo a nuestro desolado corazón. La verdadera alegría solo viene con su Presencia. Acerquémonos a Dios.
Pr. Herman Gajardo P.



Sé la primera persona en compartir una reflexión.