“1. Jehová es mi pastor; nada me faltará.”

Salmo 23:1

David escribió este salmo, inspirado en lo que un pastor de ovejas hace, o debe hacer, para cuidar su rebaño, David, siendo aún pequeño, trabajó como pastor y, según sus propias palabras, muchas veces tuvo que pelear con osos y con leones para proteger las ovejas a su cuidado (1 Samuel 17:34-35), por lo cual, David conocía el oficio de ser un pastor, sabía de la responsabilidad que ello implica, y conocía los alcances de dicha labor, quizás por eso describe magistralmente en estas palabras quien era el pastor por excelencia, y declara: “Jehová es mi pastor”, y lo dice,  porque ¿quién como Dios para cuidarnos?, solo Él se da el trabajo de ir a buscarnos cuando nos alejamos, solo Dios nos carga en sus brazos si estamos heridos, solo Él nos entrega el alimento adecuado para nuestro crecimiento, solo Él tiene cuidado de nosotros.

Luego, el versículo termina con la declaración: “nada me faltará”, y esto, pues solo en sus manos estaremos seguros, estaremos alegres, estaremos completos; nada más que de Él tenemos necesidad, pues Él es nuestra vida, Él es nuestro aire, por Él vivimos, por Él nos movemos, por Él somos (Hechos 17:28). Si aún Dios no es tu pastor, tu protector, tu proveedor, tu socorro, entonces, tú necesitas acercarte al Señor, Él espera por ti. Todos necesitamos decir lo que David nos enseñó: “Jehová es mi pastor, nada me faltará”.

Pr. Herman Gajardo P.