“9. Y se le mostró a Pablo una visión de noche: un varón macedonio estaba en pie, rogándole y diciendo: Pasa a Macedonia y ayúdanos.
10. Cuando vio la visión, en seguida procuramos partir para Macedonia, dando por cierto que Dios nos llamaba para que les anunciásemos el evangelio.”
Hechos 16:9-10
El apóstol Pablo tuvo la capacidad de discernir que era el Espíritu Santo el que le hablaba, dándole las directrices de lo que tenía que hacer, y también lo que no tenía que hacer. Muchas veces pensamos que si lo planificado es bueno entonces el Señor tiene que aprobarlo y darnos su bendición, pero para llegar a reconocer la voz del Espíritu Santo hablándonos, es necesario conocerle en persona, en intimidad, cara a cara, como tantos ejemplos encontramos en la Biblia, como Moisés, Isaías, Jeremías, el apóstol Pablo, y muchos otros. Incluso hay un versículo que dice: “Pero si ellos hubieran estado en mi secreto, habrían hecho oír mis palabras a mi pueblo, y lo habrían hecho volver de su mal camino, y de la maldad de sus obras” (Jeremías 23:22), dándonos a conocer la importancia de estar y permanecer en su Presencia.
En los versículos que leemos hoy, vemos claramente cómo el Espíritu Santo, cambió los planes que Pablo, tenía, y que seguramente planificó en detalle, y le da expresas instrucciones para que vaya a Macedonia. Que este ejemplo de Pablo, sirva para acrecentar nuestra sintonía con el Señor, y tener momentos de intimidad con Él a través de la oración, y de nuestra sincera y genuina adoración personal en nuestro lugar secreto, en que podemos escuchar su voz… y todo lo demás pierde importancia.
Pr. Herman Gajardo P.


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