“5. Éstos ignoran voluntariamente, que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los cielos, y también la tierra, que proviene del agua y por el agua subsiste,

6. por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua;”

2 Pedro 3:5-6

En estos versículos que leemos hoy, el apóstol Pedro nos instruye acerca de los peligros de creer en aquellos que malinterpretan y manipulan la Palabra escrita, con el fin de enseñar mentiras y engañar a los que les siguen, pues el fin será de perdición. El versículo 5, comienza diciendo: “Éstos ignoran voluntariamente…”, dándonos a entender que lo hacen consciententemente, o sea, con conocimiento de su actuación y de sus consecuencias, no es que estén errados o equivocados, sino que lo hacen a propósito, solo con el fin de burlarse de lo que las sagradas escrituras nos enseñan. Luego, a continuación en el mismo versículo, dice lo que ellos no creen: “que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los cielos, y también la tierra…”, o sea, dicen ser creyentes, pero niegan la fe.

En el versículo 6, podemos leer: “por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua”, o sea, por no querer creer en el mensaje de salvación de Noé, todos perecieron, excepto Noé y su familia, lo cual es usado aquí como ejemplo que Dios cumple sus promesas. En este nuevo año que hoy comienza, determinemos escudriñar las escrituras, activar nuestra fe, y tengamos la certeza que su voluntad para con nosotros es buena, agradable y perfecta (Romanos 12:2), y, tenga presente que lo que Dios le dijo a Josué, es también para nosotros: “Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas” (Josué 1:7).

Pr. Herman Gajardo P.