“13. Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová En la tierra de los vivientes.”
Salmo 27:13
El énfasis del evangelio de Jesucristo es el de dar a conocer el reino de Dios, de manera que los que escuchan el mensaje, crean en Él y acepten el regalo de nuestra salvación, para lo cual es imperativo el reconocer nuestra condición de pecado, y arrepentirnos de nuestras maldades, arrepentirnos de no haber creído antes, e incluso haber sido oponentes al mensaje, debido a que no queríamos salir de nuestro estilo de vida asumido, y más aún, nos sentíamos atacados por los certeros principios bíblicos, y preferíamos seguir viviendo de acuerdo a lo que a nosotros nos parecía bien, pero al entender en nuestro corazón que no estábamos actuando bien, creímos en Dios y en su Palabra y Dios abrió nuestros ojos, y vimos nuestra precaria condición de vida, y le pedimos perdón, y Dios tuvo misericordia de nosotros, y nos amó, y nos salvó, y nos dió una nueva vida.
Todo esto que ahora estamos viviendo y experimentando, dependiendo siempre del Señor, nos hace ver la importancia de depender solo de Él, por lo cual David escribió este versículo que leemos hoy: “Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová En la tierra de los vivientes”, pues nuestra fe y nuestra confianza está puesta solo en Dios, en Él está nuestra vida, en Él está nuestro presente, y en Él está nuestro futuro. Si no creyésemos en Él, la angustia, la desesperación, la incertidumbre de lo que pueda suceder, nos agobiaría de tal forma que no podríamos soportarlo. Pero en Dios estamos seguros. Si tú aún no tienes seguridad en tu vida y la incertidumbre te agobia, te invito a creer en Jesús y en su mensaje, y serás salvo tú y toda tu casa.
Pr. Herman Gajardo P.


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