“1. Líbrame, oh Jehová, del hombre malo; Guárdame de hombres violentos,

2. Los cuales maquinan males en el corazón, Cada día urden contiendas.”

Salmo 140:1-2

En el título de este salmo de David, leemos que es una súplica de protección contra los perseguidores, la cual puede ser un clamor de David en un momento difícil y complicado de su existencia, pero, como toda la escritura es la Palabra de Dios para nosotros, entonces es una clara enseñanza para que en nuestras oraciones invoquemos a Dios para pedir siempre su protección. El versículo 1 dice: “Líbrame, oh Jehová, del hombre malo; Guárdame de hombres violentos”, el enemigo acecha continuamente en contra de nosotros, muchos hombres malos se levantarán contra nosotros, los violentos no tienen piedad y se ensañan contra su Palabra y obviamente en contra de quienes nos guiamos por las enseñanzas bíblicas.

Jesús, previendo esto, nos dejó estas palabras: “En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33), las promesas del Señor se cumplen, Dios sigue en control de nuestras vidas, debemos confiar plenamente en Él. En el versículo 2, David sigue hablando acerca de los hombres malos y violentos: “Los cuales maquinan males en el corazón, Cada día urden contiendas”, el enemigo no descansa en su afán de apartarnos de la gracia y protección del Señor, pero, como escribió David en otro salmo: “Escóndeme del consejo secreto de los malignos, De la conspiración de los que hacen iniquidad”, Dios nos guardará de todo mal, debemos confiar en Él.

Pr. Herman Gajardo P.