“30. Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos.
31. Por tanto, velad, acordándoos que por tres años, de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno.”
Hechos 20:30-31
Muchas veces pensamos que los ataques vienen de afuera, por aquellos que no nos conocen, por aquellos que no están interiorizados de nuestras fortalezas y debilidades, y por lo mismo, nos unimos, y nos preparamos para resistir ataques de afuera, pero la Palabra, que leemos hoy, nos pone en alerta diciéndonos, en el versículo 30: “Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos”, de manera que, tal como Jesús tuvo que enfrentar la traición de Judas, nosotros también sepamos que el enemigo se infiltra entre nosotros, a través de personas débiles, que se dejan influenciar por las corrientes del mundo, como la rebeldía, y la no sujeción a las autoridades, como lamentablemente lo vimos en un mandatario en las noticias de estos días, instando a rebelarse.
Por lo cual, considerando los tiempos difíciles que nos ha tocado vivir, en el versículo 31, leemos: “Por tanto, velad, acordándoos que por tres años, de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno”, velad entonces es la consigna, y debe ser nuestra prioridad, capacítese para estar firme, no se quede en casa, participe de las actividades de su congregación, no sea un espectador, sea un participante activo, asista a los cultos, a los estudios bíblicos, a los llamados a orar y ayunar, no permita que el enemigo ingrese a su casa, establezca un altar familiar.
Pr. Herman Gajardo P.


Sé la primera persona en compartir una reflexión.