“2. Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.
3. Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo.”
2 Timoteo 2:2-3
Indudablemente el testimonio del apóstol Pablo era excelente, su conocimiento de las escrituras, la revelación recibida directamente por el Señor, su autoridad para proclamar a Jesús como el Mesías, su entereza para enfrentarse a cualquiera que quisiera discutir acerca de la divinidad de Jesucristo, su osadía para llevar el evangelio a los gentiles, hacían que su persona fuese respetada y creíble, creo que solo eso es ya material suficiente, para que tengamos a Pablo como ejemplo, y como un buen referente de lo que Dios puede hacer con alguien que se somete totalmente al propósito definido por Él, y además cumplir fielmente a su llamado de trabajar en su obra.
Pablo se atreve a ponerse como ejemplo a seguir, y aquí nos indica que lo que hemos aprendido de él, eso debemos anunciar, y también debemos preparar y capacitar a “hombres fieles”, hombres leales, de confianza, de buen fruto, que hayan demostrado ser capaces de asumir desafíos, de manera que “sean idóneos para enseñar también a otros”, a fin de dar a conocer la hermosa revelación del evangelio de Jesucristo, y sin desmayar, sin desmoralizarse ante las adversidades, procurar seguir sin transar, sabiendo de antemano que sufriremos penalidades, pero como buen soldado de Jesucristo, en todo “somos más que vencedores”, y eso es lo que nos da seguridad y nos impulsa a seguir compartiendo las buenas nuevas de salvación.
Pr. Herman Gajardo P.



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