“14. como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia;”

1 Pedro 1:14

En este versículo que leemos hoy, el apóstol Pedro, inspirado por el Espíritu Santo, nos escribe en esta carta a que reconsideremos nuestros planteamientos de vida, pues no basta con conocer los principios de vida que Dios ha establecido en su Palabra, sino que debemos ponerlos en práctica, pues solo seríamos oidores pero no hacedores de su Palabra (Santiago 1:22-27). En el versículo, Pedro escribe: “como hijos obedientes…”, o sea, si somos hijos, debemos ser obedientes, y si somos obedientes debemos estar dispuestos a acatar las instrucciones divinas que nuestras autoridades eclesiásticas nos enseñan, y no hacer solo lo que a nosotros nos parece bien y objetar algunas indicaciones que nos entregan, porque de acuerdo a nuestra manera de ver las cosas, no nos parecen aceptables.

Luego dice: “…no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia”, en otras palabras, debemos cambiar nuestra antigua manera de pensar, aquella que teníamos antes de conocer a Cristo, y estábamos en ignorancia, pero ahora, la luz ha llegado a alumbrar en nuestra oscuridad, por lo cual, ahora debemos de tener la mente de Cristo (1 Corintios 2:16), y tenemos que dejar atrás nuestra vana manera de vivir, que solo buscaba el deleite de nuestra carne, esto es, las cosas de este mundo, dinero, fama, solvencia, “Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre” (1 Juan 2:16-17). Seamos hijos obedientes.

Pr. Herman Gajardo P.