“10. Había entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en visión: Ananías. Y él respondió: Heme aquí, Señor.

11. Y el Señor le dijo: Levántate, y ve a la calle que se llama Derecha, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso; porque he aquí, él ora,

12. y ha visto en visión a un varón llamado Ananías, que entra y le pone las manos encima para que recobre la vista.”

Hechos 9:10-12

Es muy interesante seguir leyendo acerca de la conversión de Saulo, y en los versículos de hoy podemos ver los pasos siguientes que tuvo que dar, debido a que con el resplandor de la Luz que lo rodeó, quedó completamente ciego, y lo llevaron así a Damasco, y lo dejaron en casa de un tal Judas, donde por tres días, no comía ni bebía, y solo oraba, y oraba, quizás en su oración abría su corazón al Señor, mostrando su arrepentimiento por lo que equivocadamente hacía, pues en ese maravilloso encuentro con Jesús en el camino a Damasco, la Palabra Viva se le estaba revelando, y ahora su mente estaba asimilando lo que antes había aprendido, todo lo que había leído, lo que había enseñado, lo que defendía, y la sobrenatural experiencia vivida ahora, le hacía entender cuán equivocado estaba, el Espíritu Santo estaba tratando con él en su corazón, y Jesús estaba siendo reconocido por Saulo como el Señor y Salvador de su vida.

En los versículos que leemos hoy, narra lo que le sucedió a un hombre llamado Ananías, a quien el Espíritu Santo le habla y le da instrucciones precisas sobre lo que tiene que hacer con Saulo. Es maravilloso como el Espíritu Santo estaba cumpliendo su labor de consolación, pues Saulo estaba realmente conmovido por todo lo que estaba viviendo, y su situación de ceguera lo mantenía en un estado agobiante y un tanto deprimido, pero su reacción fue la de orar, y esperar, y aquí vemos que el Señor tenía todo bajo control y hasta le muestra en visión a Saulo que vendría un hombre llamado Ananías y que oraría por él. Maravilloso Señor..!!, que nunca nos deja solos ni sin salida. Es bueno saber esto y si alguna dificultad estás tú experimentando, sigue confiando en Dios, que Él es Jehová-Sama (Él está ahí).

Pr. Herman Gajardo P.