“3. Samuel estaba durmiendo en el templo de Jehová, donde estaba el arca de Dios; y antes que la lámpara de Dios fuese apagada,

4. Jehová llamó a Samuel; y él respondió: Heme aquí.

5. Y corriendo luego a Elí, dijo: Heme aquí; ¿para qué me llamaste? Y Elí le dijo: Yo no he llamado; vuelve y acuéstate. Y él se volvió y se acostó.

6. Y Jehová volvió a llamar otra vez a Samuel. Y levantándose Samuel, vino a Elí y dijo: Heme aquí; ¿para qué me has llamado? Y él dijo: Hijo mío, yo no he llamado; vuelve y acuéstate.

7. Y Samuel no había conocido aún a Jehová, ni la palabra de Jehová le había sido revelada.

8. Jehová, pues, llamó la tercera vez a Samuel. Y él se levantó y vino a Elí, y dijo: Heme aquí; ¿para qué me has llamado? Entonces entendió Elí que Jehová llamaba al joven.”

1 Samuel 3:3-8

Samuel era solo un niño cuando su madre lo dejó en el templo, el sacerdote Elí lo recibe y le prepara una camita al lado del Arca del pacto... que hermoso lugar para dormir, al lado de lo que representaba la presencia misma de Dios. Una noche mientras Samuel dormía, Dios lo llama, el se levanta y va donde Elí, y le dice: “Heme aquí. ¿para qué me has llamado?”, el sacerdote intrigado le dice que él no lo ha llamado, que vuelva a acostarse.

Esta situación se repite 3 veces esa misma noche, Samuel escuchaba su nombre y acudía donde Elí... en la tercera ocasión el sacerdote entiende que es Dios quien está llamando a Samuel, y le instruye que si vuelve a escuchar su nombre, conteste: “Habla Jehová, porque tu siervo oye”. Imaginemos escuchar nuestro nombre pronunciado por Dios, que nos está llamando, mientras nosotros dormimos, ¿será posible?, ¿cómo reaccionaríamos?.

Quizás usted puede pensar que Dios jamás se fijaría en usted, como para llamarlo, y despertarlo, porque quiere hablarle. El mensaje del evangelio es un llamado de Dios a nuestras vidas. Es Dios mismo queriendo comunicarse con nosotros, más aún, Él determinó venir a vivir entre nosotros, y Jesús cumplió el propósito de Dios y personificó a Emanuel, que quiere decir “Dios con nosotros”. El Señor quería darle un mensaje a Samuel, y también hoy quiere darte un mensaje a ti, aprende a escuchar su voz, y dile: “Habla Señor, que yo te escucho”... y será el inicio de algo tremendo en tu vida.

Pr. Herman Gajardo P.