“6. Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano.

7. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.”

2 Timoteo 4:6-7

El apóstol Pablo escribe esta carta en el ocaso de su vida, pero cada una de sus palabras son el reflejo de una vida totalmente rendida al Señor, él escribe mientras estaba preso por causa de predicar el evangelio, y presiente su final, pero todo lo vivido y experimentado estando al servicio de su amado Jesucristo, era digno de destacar, pues aunque sufrió persecuciones, peligros de muerte, siendo azotado, habiendo naufragado, y un sin fin de adversidades, Pablo lo consideraba como haber peleado una “buena batalla”, pues nunca declinó en seguir predicando, no importando las condiciones en que se encontraba, y más aún, estando preso seguía animando a la hermandad de entonces, y hoy a nosotros, al leer sus inspirados escritos.

“He acabado la carrera”, continúa diciendo en el versículo, y con toda seguridad, Pablo tenia la certeza que había hecho todo lo que pudo hacer de acuerdo a sus posibilidades, y nada le importaba más que dar a conocer el mensaje de salvación, pero pronto a morir,  en esa cárcel, él considera que su carrera llegaba a su fin, y declara de lo mas profundo de su corazón, con la sinceridad que le caracterizaba: “he guardado la fe”, pues aunque miles de situaciones adversas lo acosaron constantemente, Pablo sabía en quien había creído, y para él, el morir era ganancia, dice en otra de sus cartas. La vida de Pablo, y sus hechos, son un referente fiel de una vida dependiente de Dios, y que para nosotros es un claro ejemplo a imitar, no importando las circunstancias adversas, nuestra fe debe permanecer intacta.

Pr. Herman Gajardo P.