“13. Entonces Pilato, oyendo esto, llevó fuera a Jesús, y se sentó en el tribunal en el lugar llamado el Enlosado, y en hebreo Gabata.

14. Era la preparación de la pascua, y como la hora sexta. Entonces dijo a los judíos: ¡He aquí vuestro Rey!

15. Pero ellos gritaron: ¡Fuera, fuera, crucifícale! Pilato les dijo: ¿A vuestro Rey he de crucificar? Respondieron los principales sacerdotes: No tenemos más rey que César.

16. Así que entonces lo entregó a ellos para que fuese crucificado. Tomaron, pues, a Jesús, y le llevaron.”

Juan 19:13-16

Pilato totalmente abrumado por las circunstancias que estaban sucediendo y que definitivamente lo sobrepasaban, él sabía que la fiesta de la pascua de los judíos estaba por iniciarse, y los preparativos iban a comenzar, era cerca del mediodía, y se sentó en su tribunal, y le dice a los judíos allí presentes: “¡He aquí vuestro Rey!”, pero la respuesta de los judíos fue que comenzaron a gritar “¡Fuera, fuera, crucifícale!”, y Pilato los increpa diciéndoles. “¿A vuestro Rey he de crucificar?”… y los principales sacerdotes le responden: “No tenemos más rey que César”.

Pilato seguía sin entender el porqué de la violenta postura de los sacerdotes, pues para él, Jesús realmente era un Rey, y ningún mal había encontrado en Él. En el evangelio según San Lucas, dice que Pilato envió a Jesús con el rey Herodes, el cual se burló de Él y lo devolvió al tribunal. En el evangelio según San Mateo, dice que Pilato: “tomó agua y se lavó las manos delante del pueblo, diciendo: Inocente soy yo de la sangre de este justo; allá vosotros”. Pilato sabiendo que Jesús era inocente de los cargos imputados, no lo condena, por eso se lava las manos en señal de que él no sería responsable de su muerte.

Finalmente, Pilato entrega a Jesús para que fuese crucificado… hay quienes piensan que igual fue culpable, pues teniendo toda la autoridad para impedir su muerte, igual lo entrega, otros piensan que las circunstancias lo obligaron y como señal de congraciarse con el subyugado pueblo de los judíos, él permite que cumplan su ley, la que según ellos merecía la muerte, pero ni judíos, ni Romanos fueron los gestores de su muerte, pues Jesús ya lo había dicho: “yo para esto he nacido”, su nombre significa Salvador, Él había sido enviado por Dios para morir en nuestro lugar, y por sobre toda circunstancia, Jesús debía morir para darnos esta salvación tan grande. Jesús es y será siempre nuestro Rey.


Pr. Herman Gajardo P.