“10. Porque hay aún muchos contumaces, habladores de vanidades y engañadores, mayormente los de la circuncisión,”

Tito 1:10

Es muy lamentable tener que aceptar que entre los que predicamos el Evangelio, “hay muchos contumaces, habladores de vanidades y engañadores”, y esta realidad solo es consecuencia de la falta de conocimiento de Dios y de su Palabra, pues hay muchos que están ávidos de fama, y solo de hacerse un nombre. Cuando habla de contumaces, es porque se refiere a aquellos que se han rebelado en contra de lo establecido, debido quizás, a que han sido sorprendidos en alguna falta y rehuyen asumir su culpabilidad, y con el conocimiento adquirido de las sagradas escrituras, la manipulan para fines de provecho personal, y hablan vanidades, cosas que les interesa oír a muchos neófitos en el conocimiento real y sano de la Palabra, y por consiguiente creen en cosas absurdas que no proceden de Dios.

El versículo leído nos habla, y nos pone en alerta, acerca de los “engañadores”, de aquellos que embaucan, que entregan conocimiento falso, y que aún hoy en nuestros días abundan entre nosotros; los vemos y los escuchamos casi a diario a través de la TV, y de las redes sociales de la Internet, vendiendo ilusiones, traficando con el sacrificio de Cristo en la cruz del calvario, generando ganancias a causa de un evangelio corrompido, en concomitancia directa con Satanás, por lo cual sus seguidores van derecho a perdición, y en vez de salvar vidas,  estos corruptos matan vidas sumergiéndolas en conceptos inmorales totalmente contrarios a la sana doctrina que nosotros profesamos y enseñamos. El versículo termina con la frase: “mayormente los de la circuncisión”, refiriéndose expresamente a aquellos que obligan a aceptar y efectuar rituales que Jesucristo en su muerte abolió.

Pr. Herman Gajardo P.