“26. Cuando llegó a Jerusalén, trataba de juntarse con los discípulos; pero todos le tenían miedo, no creyendo que fuese discípulo.

27. Entonces Bernabé, tomándole, lo trajo a los apóstoles, y les contó cómo Saulo había visto en el camino al Señor, el cual le había hablado, y cómo en Damasco había hablado valerosamente en el nombre de Jesús.

Hechos 9:26-27

Debido a las amenazas de muerte que recibió Saulo, por causa de predicar de Jesucristo, los hermanos residentes allí en Damasco, lo tienen que sacar de la ciudad, descolgándolo del muro en una canasta, por lo cual se dirigió a Jerusalén para encontrarse con los creyentes allí, y contarles todo lo que había acontecido con él al tener un encuentro con Jesús. Pero, en el versículo 26, leemos que “Cuando llegó a Jerusalén, trataba de juntarse con los discípulos; pero todos le tenían miedo, no creyendo que fuese discípulo”, lo cual debe haber sido frustrante para Saulo. Quizás en el día de hoy, más de alguien que llega a la Iglesia por primera vez, se sienta observado, al no conocer a nadie y que todos lo miren, y más aún si alguien sabe algo de él, por no tener una  buena reputación, también se sienta frustrado, cuando él solo está interesado en saber más de Dios, si sabe de alguna situación así, no permita que esa persona se sienta mal y salúdele cordialmente.

En el versículo 27, dice: “Entonces Bernabé, tomándole, lo trajo a los apóstoles, y les contó cómo Saulo había visto en el camino al Señor, el cual le había hablado, y cómo en Damasco había hablado valerosamente en el nombre de Jesús”, Dios usó a Bernabé para que Saulo fuera aceptado, Dios te puede usar a ti para que alguna persona, un familiar, un amigo, un vecino, también puedas invitarlo a congregarse y presentarlo a los hermanos de tu congregación y que esa persona pueda conocer a Jesús como el Señor de su vida. Deja que Dios te use para hablar valerosamente.

Pr. Herman Gajardo P.