“8. Y entrando Pablo en la sinagoga, habló con denuedo por espacio de tres meses, discutiendo y persuadiendo acerca del reino de Dios.

9. Pero endureciéndose algunos y no creyendo, maldiciendo el Camino delante de la multitud, se apartó Pablo de ellos y separó a los discípulos, discutiendo cada día en la escuela de uno llamado Tiranno.”

Hechos 19:8-9

El diccionario define la palabra denuedo, como: “Valor, energía y decisión con que se ejecuta una acción”, y esa es, precisamente, la manera en que el apóstol Pablo compartía el glorioso evangelio de Jesucristo, el versículo 8, nos dice que estuvo: “por espacio de tres meses, discutiendo y persuadiendo acerca del reino de Dios”, no solo discutía para aclarar los conceptos y creencias de los religiosos judíos, sino que también persuadía a muchos, o sea, los convencía de que verdaderamente Jesús era el Cristo, concepto que, lamentablemente, hasta hoy muchos judíos no creen ni aceptan, y tampoco los gentiles, que siguen aferrados a sus propios dioses, conceptos, filosofías y creencias.

En la época de Pablo, también muchos no creían, y maldecían el “Camino”, o sea la Verdad de Jesucristo, por lo cual, el versículo 9 nos dice que Pablo prefirió apartarse de aquellos opositores, y separó a los discípulos, para seguir enseñándoles en la casa de uno llamado Tiranno. Pablo prefirió apartarse y no seguir discutiendo, pues discutir con personas que no quieren escuchar, y no quieren aceptar las verdades que declaran las Sagradas Escrituras, entonces sólo serán vanas discusiones sin fruto (Leer Tito 3:9).

Pr. Herman Gajardo P.