“8. Y Crispo, el principal de la sinagoga, creyó en el Señor con toda su casa; y muchos de los corintios, oyendo, creían y eran bautizados.

9. Entonces el Señor dijo a Pablo en visión de noche: No temas, sino habla, y no calles;”

Hechos 18:8-9

La determinación de Pablo, de mejor ir a predicar a los gentiles, a causa de la dureza de corazón de los judíos, hizo pensar a muchos acerca del porqué Pablo, después de ser un perseguidor de los cristianos, ahora con tanta convicción predicaba de Jesucristo, y fue así que, el versículo 8, del párrafo bíblico que leemos hoy, nos dice: “Y Crispo, el principal de la sinagoga, creyó en el Señor con toda su casa; y muchos de los corintios, oyendo, creían y eran bautizados”, Gloria a Dios..!!, pues se cumple así lo escrito por el profeta Isaías: “así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié” (Isaías 55:11), enfatizando que nunca nuestra predicación será en vano.

El versículo 9, dice: “Entonces el Señor dijo a Pablo en visión de noche: No temas, sino habla, y no calles”, es interesante notar que la comunicación del Señor con Pablo era bastante fluida, y le daba las instrucciones que Pablo necesitaba, pero lo importante es que lo animaba indicándole: “No temas, sino habla, y no calles”, y esta misma instrucción es la que tenemos nosotros hoy, de no temer frente a las circunstancias adversas, sino hablar, declarar, proclamar que Jesús es el Señor, que su sacrificio no fue en vano, que su salvación aún sigue vigente, y no callar, no dejar de pregonar la verdad del evangelio, usando todos los medios a nuestro alcance, y siendo ejemplo en todo.

Pr. Herman Gajardo P.