“1. Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados,

2. con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor,

3. solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz;”

Efesios 4:1-3

Es muy interesante leer estos versículos y entender el tremendo interés que Dios tiene de enseñarnos a que nos guiemos por sus preceptos y mandamientos, pues solo de esa manera podremos cumplir su propósito en nosotros, y esto, pues no basta con lo que nosotros entendemos y tratamos de poner en práctica, sino de entender cabalmente, y con dignidad, que fuimos llamados y apartados por Dios para ser sus embajadores, sus ministros, incluso, en el versículo 2 nos entrega instrucciones específicas que debemos cumplir, como ser humildes, y soportarnos con paciencia los unos a los otros en amor.

Luego, en el versículo 3, nos dice: “solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz”, solícitos, o sea que nos esmeremos, que pongamos todo nuestro empeño en lograrlo, pues la unidad primero comienza entre nosotros, en conocernos, soportarnos, o sea, afirmarnos los unos a los otros, pues lo que nos une es Cristo, es su Espíritu, su Presencia, Su voluntad, su Palabra, su paz… maravillosa unidad, de ser unos en el Señor.

Pr. Herman Gajardo P.