“ 22. Porque si guardareis cuidadosamente todos estos mandamientos que yo os prescribo para que los cumpláis, y si amareis a Jehová vuestro Dios, andando en todos sus caminos, y siguiéndole a él,
23. Jehová también echará de delante de vosotros a todas estas naciones, y desposeeréis naciones grandes y más poderosas que vosotros.
24. Todo lugar que pisare la planta de vuestro pie será vuestro; desde el desierto hasta el Líbano, desde el río Éufrates hasta el mar occidental será vuestro territorio.
25. Nadie se sostendrá delante de vosotros; miedo y temor de vosotros pondrá Jehová vuestro Dios sobre toda la tierra que pisareis, como él os ha dicho.”
Deuteronomio 11:22-25
Todos queremos alcanzar la victoria frente a nuestras adversidades, pero obviamente nos gustaría evitar el tener que pelear para obtenerla, pero sin pelea no hay victoria. Y para hacerlo debemos prepararnos. Frente a cualquier desafío lo que hacemos es analizar la situación, ver nuestros puntos débiles, nuestro puntos fuertes, establecemos objetivos para llegar a una meta, y solo entonces decidimos entrar en ese desafío. Por otro lado, si no nos preparamos, no tendremos ninguna certeza de poder alcanzar la victoria.
Si si fijan bien en los versículos de hoy, notarán que en el versículo 22 nos da los parámetros de cómo ganar una batalla. Y lo que nos enseña es, a guardar Sus mandamientos, a amar a Dios, y seguirle a Él y a sus indicaciones. Solo entonces ganaremos, pues Dios se moverá a nuestro favor y Él peleará por nosotros y hará huir a nuestros enemigos. Y no solo eso, sino que también nos entrega una promesa de bendición: “y todo lo que pisare la planta de vuestro pié, será vuestro”, aunque esta fue una promesa específica para su pueblo al salir del desierto ellos llegaban a la tierra que el Señor les prometió entregarles. Y lo hizo.
Hoy Dios también puede entregar en nuestras manos a nuestros enemigos, también puede darnos esa tierra prometida, esa casa, esa familia, ese trabajo, ese sueño, esa esperanza, y puede devolvernos eso que por negligencia perdimos. Dios puede restaurar nuestra vida. Dios puede una vez más hacernos victoriosos. Solo debemos creer en Él y vivir bajo sus mandamientos. Maravilloso Dios de amor.
Pr. Herman Gajardo P.


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