“3. Aguzaron su lengua como la serpiente; Veneno de áspid hay debajo de sus labios. (Selah)
4. Guárdame, oh Jehová, de manos del impío; Líbrame de hombres injuriosos, Que han pensado trastornar mis pasos.”
Salmo 140:3-4
En estos versículos que leemos hoy, David describe las maquinaciones y estrategias del enemigo que a diario se levanta en contra de nosotros, pues no es solo el sentir de David, sino que también el de cada uno de nosotros, los que hemos creído en Dios y procuramos vivir de acuerdo a sus principios y mandamientos, pero el príncipe de este mundo, como describe la Biblia al diablo (Juan 12:31; 14:30), no cesa de levantarse para hacernos desistir de seguir a Cristo, burlándose abiertamente de Dios, como lo hemos visto, con estupor, en estos días a través de los medios de comunicación, en la inauguración de los juegos olímpicos de Paris 2024, abriendo puertas al libertinaje, a la perversión sexual, a la ignominia, apartándose totalmente de los principios de vida que Dios nos enseña en su Palabra.
En estos versículos que David escribió, inspirado por el Espíritu Santo, nos enseña que a pesar de todo lo que el enemigo quiera hacer, por ridiculizar y mofarse de lo que es sagrado, nosotros debemos seguir adelante, compartiendo las buenas nuevas de salvación, y pidiendo al Señor que nos proteja de todo ataque espiritual del enemigo, que tiene sumido al mundo en completa oscuridad, pero la Biblia nos dice: “El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos” (Isaías 9:2), la luz se llama Jesucristo.
Pr. Herman Gajardo P.


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