GRATO DELANTE DE DIOS

“12. ¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos.

13. Preserva también a tu siervo de las soberbias; Que no se enseñoreen de mí; Entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebelión.

14. Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh Jehová, roca mía, y redentor mío.”

Salmo 10:12-14

El agradar a Dios debe ser siempre nuestro objetivo personal, y eso era precisamente lo que sentía David cuando escribió este Salmo, pues en él había un sincero deseo de ser grato delante del Señor, incluso en sus declamaciones podemos leer que David siempre quería estar a cuentas con Dios y agradarle en todo.

A veces pensamos que la integridad de nuestro proceder tiene que ver sólo con nuestro actuar frente a los demás, y nos esforzamos por mostrarnos agradables o que hablen bien de nosotros, pero la verdad es que no debemos olvidar que Dios mira nuestro corazón y a Él no lo podemos engañar, pues el Señor pesa nuestra intenciones y conoce nuestros pensamientos.

Líbrame de mis errores era el clamor de David, luego agrega que la soberbia no se enseñoree de  él, también dice que quiere ser íntegro y limpio de toda rebelión, y todo eso lo lleva a escribir el verso 14: “ Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh Jehová, roca mía, y redentor mío”. Qué tremendo Salmo para usarlo como referente para nuestra vida, de tal manera de  proponernos en nuestro corazón ser agradables delante del Señor.

Pr. Herman Gajardo P.