“11. Después de haber subido, y partido el pan y comido, habló largamente hasta el alba; y así salió.
12. Y llevaron al joven vivo, y fueron grandemente consolados.”
Hechos 20:11-12
En el contexto de los versículos que leemos hoy, encontramos que, debido a la prolongación del tiempo de exposición de la Palabra, por parte de Pablo, un joven llamado Eutico, que estaba sentado en el borde de una ventana en el tercer piso, se durmió y cayó al vacío muriendo en su caída, Pablo al escuchar esto, detiene su discurso, y acude donde tienen al joven, y lo resucita… Gloria a Dios..!!, después continúa compartiendo la Palabra hasta la medianoche. En el versículo 11, dice que después comieron y siguieron conversando hasta el amanecer, y esto pues, cuando se habla con propiedad acerca de quién es Jesús en su esplendor, hay mucho, mucho para compartir y además verificarlo en las Sagradas Escrituras.
En el versículo 12, en relación al joven que había muerto, dice: “Y llevaron al joven vivo, y fueron grandemente consolados”, ratificando con esto que el poder del Espíritu Santo se activa notablemente cuando se predica el evangelio de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, pero el énfasis de la conversación hasta ese amanecer no fue Eutico, a pesar del tremendo milagro, sino que fue Jesús, el autor de la vida y de eterna salvación (Hebreos 5:9). No perdamos nunca el enfoque de nuestra predicación. Jesús sigue siendo el importante, solo en Él podemos ser grandemente consolados.
Pr. Herman Gajardo P.


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