“12. Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio,

13. habiendo yo sido antes blasfemo, perseguidor e injuriador; mas fui recibido a misericordia porque lo hice por ignorancia, en incredulidad.

14. Pero la gracia de nuestro Señor fue más abundante con la fe y el amor que es en Cristo Jesús.

15. Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero.

16. Pero por esto fui recibido a misericordia, para que Jesucristo mostrase en mí el primero toda su clemencia, para ejemplo de los que habrían de creer en él para vida eterna.”

1 Timoteo 1:12-16

El apóstol Pablo escribe esta carta a Timoteo y da gracias a Cristo Jesús por haberle fortalecido, por haberle tenido por fiel y por haberle puesto en el ministerio, considerando que él había sido un blasfemo, un perseguidor, y un injuriador, pero por misericordia fue perdonado, aduciendo que todo lo malo lo hizo en ignorancia y en incredulidad, “pero la gracia de nuestro Señor fue más abundante con la fe y el amor que es en Cristo Jesús”.

El versículo 15, declara algo glorioso: “Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores”, de los cuales yo soy el primero, agrega el apóstol Pablo, pues él se consideraba a sí mismo el más indigno de la gracia inmerecida de Dios para con él. La sinceridad y humildad demostrada por Pablo, tocó el corazón del Señor y lo escoge para ser su emisario. Su apóstol a los gentiles.

En el versículo 16 explica el porqué Dios lo recibe por misericordia: “para que Jesucristo mostrase en mí el primero toda su clemencia, para ejemplo de los que habrían de creer en él para vida eterna”. Tremendo. Con qué claridad el apóstol entiende lo que Dios hizo, hace y hará con cada uno de nosotros, que, al igual que él, hemos sido escogidos para pregonar este santo evangelio. ¡¡Amén..!! ¡¡Si Señor..!!, cuenta con nosotros, los que por tu abundante gracia, también hemos sido salvos, y hoy predicamos de tu salvación.

Pr. Herman Gajardo P.