“8. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo,”
Filipenses 3:8
Aquí, al leer estos versículos de hoy, el apóstol Pablo con mucha vehemencia y convicción, escribe: “Y ciertamente”, o sea, de verdad se los digo, porque yo lo he entendido, porque yo lo he experimentado, porque no me cabe la menor duda, “aun estimo todas las cosas como pérdida”, o sea, ya nada de lo que yo logré me importa, de hecho, me desligo de ellas, pues ya no tienen ningún valor para mi, no me interesa volver a ellas, pues encontré algo absolutamente superior: “la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor”, Amén..!! Gloria a Dios..!! Toda su vida Pablo estuvo equivocado, pues estudiaba las sagradas escrituras, aprendía de memoria algunos pasajes, la ley mosaica era un absoluto, pero nunca, nunca había encontrado a Jesús en las escrituras, hasta que sus ojos fueron abiertos.
Luego, continúa diciendo: “por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo”, Bendita revelación que estremeció a Pablo hasta los tuétanos, hasta lo más íntimo, tanto que determina en su corazón dejarlo todo, pues todo lo aprendido no era nada comparado con conocer a Cristo, y más aún, pues considera basura lo acumulado como conocimiento de Dios, y se considera indigno de presentarse ante el Señor, y decide “ganar a Cristo”, y pone toda su vida, su intelecto, sus fuerzas, a disposición total de lo que Jesús desee hacer con él. Tremendo ejemplo.
Pr. Herman Gajardo P.


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