“25. ¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra.

26. Mi carne y mi corazón desfallecen; Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.

27. Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán; Tú destruirás a todo aquel que de ti se aparta.

28. Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; He puesto en Jehová el Señor mi esperanza, Para contar todas tus obras.”

Salmo 73:25-28

Que hermosa declaración de amor y reconocimiento de quién es Dios para el salmista, el cual reconoce que fuera de Dios a nadie tiene en el cielo y termina el verso diciéndole “fuera de ti nada deseo en la tierra”, dándole toda la honra y la gloria solo al Señor, quien es el único Digno. En el versículo 26 agrega “Mi carne y mi corazón desfallecen; Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre”, con estas palabras refuerza su dependencia solo de Dios, quien es todo para él, y para mi, y para todo aquel que se acerque a Dios y determine depender solo de Él.

En el versículo 27 leemos que “Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán; Tú destruirás a todo aquel que de ti se aparta”, enseñándonos que los que se alejan de Dios y de su cobertura nada bueno le espera, y el juicio decretado a causa del pecado, será el pago que reciban, por lo cual, lo mejor para nuestras vidas es depender de Dios y dejar que Él dirija nuestro andar. En el versículo 28, el salmista escribe su testimonio personal y describe lo que Dios significa para él: “en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; He puesto en Jehová el Señor mi esperanza, Para contar todas tus obras”, y eso es un ejemplo para cada uno de nosotros, de manera de establecer con claridad lo que es Dios para nosotros, y declararlo con nuestro accionar, y hablar de sus obras y de todas sus maravillas. Dios es lo mejor que nos pudo pasar en nuestra vida, fuera de Él nada somos.

Pr. Herman Gajardo P.