“7. como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno.”

Judas 7

Judas Tadeo era una persona que no tenía ningún miedo a declarar los principios que Dios había establecido en las sagradas escrituras, y su manera de actuar frente a aquellos que pervierten las normas básicas de moralidad, y para lo cual usa de ejemplo el caso de “Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas”, e incluso las compara con el caso de los ángeles caídos, diciendo: “las cuales de la misma manera que aquéllos”, o sea de esos ángeles, “habiendo fornicado”, dando a entender que se relacionaron sexualmente unos con otros no siendo casados, manteniendo relaciones ilícitas, dando paso a la promiscuidad, y obviamente a la decadencia moral, lo cual es una conducta totalmente aberrante, muy lejos de lo que Dios espera de cada uno de nosotros.

Además, en el versículo agrega que se contaminaron yéndose “en pos de vicios contra naturaleza”, destacando aquí las relaciones homosexuales, lo cual también es conocido como relaciones sodomitas, en alusión a lo que ocurrió en Sodoma. El apóstol Pablo en su carta a los Romanos escribe claramente: “y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío. Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen” (Romanos 1:27-28). Estas cosas, dice Judas Tadeo, “fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno”, lo cual sigue vigente para aquellos que se niegan a creer en Dios y vivir de acuerdo a sus mandamientos. Tengamos cuidado, pues Dios es amor, pero también es “fuego consumidor” (Hebreos 12:29).

Pr. Herman Gajardo P.