“23. si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo; del cual yo Pablo fui hecho ministro.”
Colosenses 1:23
En este versículo que leemos hoy, el apóstol Pablo nos confronta a cada uno de nosotros, creyentes del evangelio de Jesucristo, y que nos esforzamos por ser fieles y leales al Señor, a que: “si en verdad permanecéis fundados”, o sea que debemos hacernos un autoanálisis y analizar nuestro comportamiento, ya sea personal, familiar, laboral, o ministerial, pues la Palabra es enfática al decir: “si en verdad”, pues puede ser un fingimiento, algo superficial, o simplemente un concepto mental pero no arraigado en nosotros, y de esa manera no podremos cumplir con el propósito de Dios en nuestra vida, pues la voluntad de Dios es que estemos arraigados en Él, fundamentados en su Palabra, y además el versículo agrega la frase: “y firmes en la fe”, y esto pues la fe no nos debe fallar ni flaquear, a pesar de las circunstancias adversas, nuestra fe debe permanecer firme, sin fluctuaciones, y sin vacilaciones.
Luego, el versículo agrega: “y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído”, enfatizando el hecho de aferrarnos cada día más y más al Señor, para mantenernos siempre firmes en el evangelio “el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo”, como nos clarifica este versículo, que el apóstol Pablo nos comparte con tanta devoción e importancia, pues la predicación del evangelio de salvación era algo que Pablo jamás transó por nada, a pesar de la persecución imperante, y de las dificultades en ese tiempo, por eso este versículo lo termina con la siguiente afirmación: “del cual yo Pablo fui hecho ministro”, lo cual es un privilegio.
Pr. Herman Gajardo P.


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