“11. Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma,

12. manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras.”

1 Pedro 2:11-12

En los versículos que leemos hoy, el apóstol Pedro nos escribe tratándonos “como a peregrinos y extranjeros”, lo cual era un concepto común entre los judíos, debido no solamente porque Jerusalén era una ciudad cosmopolita en esos tiempos cuando el apóstol escribe esta carta, sino porque Dios mismo les había hecho ver que ellos habían sido extranjeros en Egipto, de dónde Él los sacó, al respecto en la carta a los Hebreos encontramos el siguiente versículo: “Conforme a la fe murieron todos estos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra.” (Hebreos 11:13), pero todo eso es para captar su atención y enfatizar “que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma”.

Luego en el versículo 12 nos instruye y nos dice: “manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras”, en otras palabras nos enseña que donde quiera que estemos, siempre estaremos rodeados de gentiles, y debemos ser luz, ser ejemplo, de nuestra vida en Cristo, aunque muchos murmuren de nosotros, no perdamos nuestra identidad en Él, y seguir firmes y confiados pues: “Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios” (Efesios 2:19).

Pr. Herman Gajardo P.