“16. Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día.
17. Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria;
18. no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.”
2 Corintios 4:16-18
Nuestra vida se desgasta, nuestro cuerpo se desgasta, los años no pasan en vano, las frustraciones se acumulan y tendemos a bajar los brazos, y nuestro entorno siempre dirá que eso es comprensible, que es normal, que así es la vida... pero la Palabra de hoy nos enseña un enfoque diferente, si es que el Señor habita en nuestros corazones, y nos dice que “no desmayamos”, aunque “nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior se renueva de día en día”...
Y esto, nos hace pensar que las dificultades que tengamos que enfrentar, solo será un tiempo breve, pues el Señor, que vive en nosotros, nos anima a que tengamos paciencia, pues esta “leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria”. Tremendo. Maravilloso. Dios siempre está en control de todo.
La Palabra, en el versículo 18, nos enseña: “no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven”, con este concepto nos cambia nuestra humana manera de pensar, y nos eleva a lo espiritual, diciéndonos: “pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas”... Glorioso. Sublime. No se trata de lo que vemos, de lo natural, sino de lo que no se ve, de aquello que es espiritual, de aquello que ocurre en el ámbito de la vida divina, sobrenatural, para lo cual debemos abrir los ojos de nuestro corazón. Maravilloso Dios.
Pr. Herman Gajardo P.



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