“26. pero veis y oís que este Pablo, no solamente en Éfeso, sino en casi toda Asia, ha apartado a muchas gentes con persuasión, diciendo que no son dioses los que se hacen con las manos. 27. Y no solamente hay peligro de que este nuestro negocio venga a desacreditarse, sino también que el templo de la gran diosa Diana sea estimado en nada, y comience a ser destruida la majestad de aquella a quien venera toda Asia, y el mundo entero.”
Hechos 19:26-27
La historia que se describe en los versículos que leemos hoy, comienza con un artesano llamado Demetrio, que hacía figuras de plata, pequeños templos de una diosa llamada Diana. Demetrio y todos los artesanos se estaban viendo perjudicados en su negocio, pues las ventas disminuían a medida que más gente creía en el evangelio de Jesucristo, el único Dios verdadero, y dejaban de lado sus creencias en otros dioses. En el versículo 26, dice que los artesanos estaban indignados a causa de la predicación de Pablo y lo acusaron que andaba “diciendo que no son dioses los que se hacen con las manos”, y esto, les molestó pues a ellos solo le interesaba su negocio y no el que efectivamente eran fabricantes de dioses que no eran dioses.
En el versículo 27, leemos como avalan su postura de quiebre de su negocio, aduciendo que no solo era un problema en sus ganancias, sino que se desacreditaba a la diosa Diana, a quien toda Asia, según ellos, veneraban. Es lamentable ver que aún hoy, en nuestros días, todavía hay personas que lucran confeccionando dioses, y hay muchos que los compran y los veneran, pero no son dioses de verdad, pues solo hay un Dios, y es el que revela la Biblia, el cual tú tienes que conocer, se llama Jesús.
Pr. Herman Gajardo P.


Sé la primera persona en compartir una reflexión.